Ir al contenido principal

INGEOMIN

Caracas, 25 de noviembre de 2025 (Prensa Ingeomin). – A Luis Feo le brillan los ojos cuando habla de ciencia. No importa si recuerda sus primeros años entre matraces en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) como estudiante de química, o si explica cómo terminó construyendo plataformas digitales, su relato siempre vuelve al mismo punto: la necesidad de compartir el conocimiento.

Ese impulso lo llevó, décadas después, a recibir una distinción honorífica en el Premio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández Morán 2025, mención Divulgación Científica, por su trabajo en la revista “El Vitral de la Ciencia”.

La historia de este reconocimiento no empezó con grandes recursos ni respaldos institucionales. Más bien surgió desde la convicción de un grupo de profesionales experimentados, apasionados con la ciencia, el descubrimiento y el deseo de exponer los pequeños pero importantes avances que se realizan en Venezuela y, que a menudo, pasan desapercibidos por nosotros, el pueblo de a pie.

“Vivimos casi cuatro años trabajando gratis”, recuerda Feo, con una mezcla de alivio y humor. Él y un pequeño grupo de colegas decidieron crear un espacio para explicar la ciencia de manera cercana, sin tecnicismos innecesarios, sin elitismos y con una misión clara: que cualquier persona pudiera comprender los fenómenos que afectan su vida cotidiana.

Ese impulso nació cuando Feo, ya jubilado de la UCV y trabajando en el Instituto Nacional de Higiene, coincidió con quienes luego serían parte del equipo fundador del proyecto. Querían crear una revista, pero no tenían ni hosting para publicar los primeros textos. “Preguntamos a una empresa si podíamos usar un plan gratuito, con la condición de que nada fuera comercial”, cuenta. Así empezó la primera versión del portal, montado casi artesanalmente.

Con el tiempo, la red de voluntarios creció: articulistas, docentes, fotógrafos, periodistas. Muchos colaboraron sin esperar nada a cambio. Hasta que finalmente lograron que el Ministerio del Poder Popular de Ciencia y Tecnología (Mincyt) aprobara el proyecto, ya habían demostrado que la voluntad puede más que la falta de recursos.

Desde entonces, llevan año y medio trabajando con financiamiento institucional y han dado forma a lo que hoy es uno de los esfuerzos más sólidos de divulgación científica en el país.

Feo, quien actualmente ejerce funciones en la Oficina de Sistemas y Tecnología de la Información del Instituto Nacional de Geología y Minería (INGEOMIN), es el responsable de que esa ventana al conocimiento funcione: diseña, mantiene y actualiza la plataforma de esta importante revista, respalda la información y acompaña el proceso editorial. De vez en cuando también escribe, aunque dice que debería hacerlo más seguido. “Nuestro reto es escribir sobre temas importantes y que sean asimilados por el común; esa es la esencia de la educación científica», explica.


Divulgación con formación


Uno de los compromisos del proyecto ha sido acompañar la divulgación con formación. Por eso imparten cursos gratuitos en instituciones: desde diagramación y herramientas digitales hasta WordPress. “Es parte de las condiciones para recibir financiamiento, pero también es parte de nuestra visión: compartir lo que sabemos”, señala.

Hoy, con el premio en mano, Feo reconoce que la divulgación científica en Venezuela aún está en construcción. “Cuando vimos a los nominados, éramos solo dos propuestas. Ese ámbito todavía no está consolidado”, comenta. Por eso insiste en que El Vitral de la Ciencia es más que una revista, es un esfuerzo por democratizar el conocimiento, por acercar la ciencia a las mayorías, por romper la idea de que entender el mundo es privilegio de unos pocos.

Para él, la misión sigue siendo la misma: iluminar, como un vitral, con múltiples colores, las realidades que atraviesa la sociedad venezolana. Y, desde lo humano, reivindicar que la ciencia también es sensibilidad, ética y compromiso colectivo.